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ageo

Katherin Bello.

Ageo es el undécimo profeta menor y el primer profeta postexílico (Brown, Fitzmayer, Murphy, 1971). Su nombre significa “el niño que nació el día de fiesta”, con lo que se reflejaría la probable alegría de sus padres ante su nacimiento en Babilonia durante el destierro. Sobre su vida no se tienen datos abundantes, solamente se conoce que comienza su misión como profeta muy joven, el día primero del sexto mes del segundo año del reinado de Darío I, en el año 521 a. de C. 18 años después del regreso de los judíos del destierro de Babilonia. (Cornfeld, 1970)

Dentro de los libros proféticos de la Biblia encontramos el libro del profeta Ageo. Éste probablemente no contiene todas las profecías y enseñanzas del  profeta menor, pero expresa su misión encomendada por Dios: reprochar al pueblo por la vida de lujo que llevan en contraste con la casa de Dios para incitar a la reconstrucción del templo de Jerusalén. (Hahn, 2011)

-Así dice el Señor de los ejércitos: “Este pueblo va diciendo: Aun no ha llegado el momento de reconstruir el Templo del Señor. – ¿Acaso os ha llegado a vosotros el momento de habitar en vuestras casas artesonadas mientras este Templo sigue en ruinas?… Subid al monte, traed madera, reconstruid el Templo, que Yo me complaceré en él y seré glorificado –dice el Señor- (Ag 1, 2.4.8)

El marco histórico en el que se desarrollan las profecías de Ageo es entre los años 520 a. de C. y 522 a. de C. aproximadamente. Es un tiempo en que Palestina era una provincia del Imperio Persa, gobernada por Zorobabel, descendiente de David, el cual cumplía la función de gobernador de Judá; y el sumo sacerdote era Josué, hijo de Jeosadac. El Emperador Ciro, que había ordenado el regreso del destierro de Babilonia, había muerto y su sucesor, Cambises, también por lo tanto en el momento en que toma el gobierno del imperio Darío I se encontró con la dificultad de hacer frente a distintos levantamientos a lo largo de su territorio.

Dichas revueltas fueron interpretadas por Ageo y sus seguidores, que esperaban la redención mesiánica, como un signo de la pronta caída del imperio hasta tal punto que el profeta menor profetizó la próxima realeza de Zorobabel.

Además es el momento en que Ageo comienza a exhortar la reconstrucción del templo, y realmente se comienza un trabajo para ello por parte de los judíos, completándose dicha reconstrucción en el años 515 a. de C.

Es importante señalar que en los tiempos del profeta Ageo el país atravesaba una enorme crisis económica a causa de la sequía y una depresión generalizada por el estado de ruinas en que se encontraba Jerusalén. (Cornfeld, 1970)

El Libro del profeta Ageo podría clasificarse de la siguiente manera (Brown, Fitzmayer, Murphy, 1971):

  1. Encabezamiento (Ag 1,1)
  2. Ministerio de Ageo (Ag 1,2-2,23)
  3. A) Primer discurso (Ag l, 2-15a)
  4. B) Segundo discurso (Ag l, 15 b-2,9)
  5. C) Tercer discurso (Ag 2,10-19)
  6. D) Cuarto discurso (Ag 2,20-23)

Según contenido se divide en cuatro discursos proféticos exactamente fechados (Ausejo, 1963):

  1. Fechado el día primero del sexto mes (nuestro agosto – septiembre) en el año del rey persa Darío I (Ag 1, 1-11). El contenido básicamente expone la llamada de atención del profeta a los judíos para la reconstrucción del templo, exponiendo que la causa de la situación desoladora del territorio de Judá es por la falta de fidelidad. Concluye con la noticia del comienzo de las obras del templo el día 24 del mismo mes. (Ag 1, 12-15)
  2. Tiene fecha del día 21 del séptimo mes (Aram Tisri, nuestro septiembre-octubre): Su contenido expone el consuelo por parte del profeta hacia los constructores del templo, nostálgicos por la falta de belleza en comparación al templo anterior. (Ag 2, 1-9)
  3. Fecha: día 24 del noveno mes (nuestro noviembre-diciembre). Deja al descubierto la indiferencia del pueblo con respecto a la reconstrucción, pero promete la bendición de Dios para las cosechas. (Ag 2, 10-14)
  4. Fechado el día 24 del noveno mes, igual que el discurso anterior. Predice a Zorobabel el agrado de Dios después de la conmoción que se vive en esos momentos. (Ag 2, 20-23)

Entre algunos comentarios que se han realizado citando el libro del profeta Ageo, encontramos el de San Agustín en su libro La Ciudad de Dios. Este santo Padre de la Iglesia toma las siguientes palabras del profeta:

“Y así dice el Señor de los ejércitos: Dentro de muy poco yo agitaré cielo y tierra, mares y continentes; haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las gentes” (Ag 2,6)

La finalidad con la que expone estas palabras del profeta es la de contemplar que, parte de la profecía antes citada, ya está cumplida hoy con la venida de Cristo encarnado, crucificado y resucitado; pero aun falta un segundo cumplimiento con la venida del Señor al final de los tiempos. Desarrolla sus ideas haciendo referencia al texto del profeta dividiéndolo en tres partes (San Agustín, 1962):

– La primera parte corresponde al texto cuando dice: “Y así dice el Señor de los ejércitos: Dentro de muy poco yo agitaré cielo y tierra, mares y continente…” (Ag 2, 6)

San Agustín expone que toda la creación queda conmovida ante la venida milagrosa del Señor por medio de la Virgen María.

– La segunda parte hace referencia a: “…haré temblar a todas las naciones…” (Ag 2, 6) donde el Obispo de Hipona hace notar que por ese resplandor de la venida del Señor “vemos cómo se enlazan todos los pueblos hacia la fe” (San Agustín, 1962) es decir hay un reconocimiento, ya hoy, de Dios en el mundo que se manifiesta especialmente en la Iglesia.

– La última parte es la que remarca que aun falta parte del cumplimiento de la profecía: “Y vendrá el Deseado de todas las gentes” (Ag 2,6). San Agustín plantea en una frase como los hombres, hoy, esperan la venida con amor “para ser deseado por los que le esperan debió primero ser amado por los creyentes” (San Agustín, 1962)

Apoyándome en lo que dice Rossier (2006) sobre la lectura del libro del profeta Ageo, y mirándolo como una posible guía para nuestras vidas, podemos captar ciertas lecciones actuales. Por ejemplo el libro orienta mucho a examinar las prioridades de nuestro corazón, es necesario mantener la obra de Dios como algo anterior a nuestros propios placeres, procurando nunca hacer de nuestro gusto la regla de nuestra vida.

“Y ahora aplicad bien vuestro corazón, desde este día en adelante…” (Ag 2, 15)

Además aprendemos que es necesario, ante una realidad poco esplendorosa o desalentadora, mantener una actitud de confianza en Dios, no dejarnos llevar por el derrotismo

“¿Quién queda entre vosotros que haya visto esta Casa en su primer esplendor? Y ¿qué es lo que veis ahora? ¿No es como nada a vuestros ojos? ¡Mas ahora, ten ánimo, Zorobabel, oráculo de Yahveh; ánimo, Josué, hijo de Yehosadaq, sumo sacerdote, ánimo, pueblo todo de la tierra!, oráculo de Yahveh. ¡A la obra, que estoy yo con vosotros- oráculo de Yahveh Sebaot – según la palabra que pacté con vosotros a vuestra salida de Egipto, y en medio de vosotros se mantiene mi Espíritu: no temáis!” (Ag 2, 3-6)

Por último podemos aprender también que se puede ser valiente en el seguimiento de Cristo porque sabemos que Él lleva el control de la historia y de las circunstancias, por lo tanto se puede estar seguro que, mientras le servimos fielmente, Él nunca deja de ser fiel.

“Entonces Ageo, el mensajero de Yahveh, habló así al pueblo, en virtud del mensaje de Yahveh: «Yo estoy con vosotros, oráculo de Yahveh.»” (Ag 1, 13)

 

Bibliografía

 

Ausejo, S (1963). Diccionario de la Biblia. Barcelona, España: Herder

Brown, R; Fitzmayer, J. S.I.; Murphy, R. (1971). Nuevo comentario bíblico “San Jerónimo”. Tomo II: Antiguo Testamento. Madrid, Huesca: Ediciones Cristiandad

Cornfeld, G (1970). Enciclopedia del mundo Bíblico. Tomo I. Barcelona, España: Plaza & Janes, S.A.

Hahn, S. (2011). Comprender las Escrituras: curso completo para el estudio de la Biblia. Illinois, Canadá: Midwest Theological Forum

Rossier, H. (2006). Estudio sobre el libro de Ageo. Su aplicación actual. Recuperado de http://www.biblecentre.org/language/spanish/comentarios/hr_estudio_sobre_hageo.htm

San Agustín (1962). La ciudad de Dios. España, Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos