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epifania
Almudena Méndez-Monasterio

¿Quiénes son los Magos de Oriente? ¿Cuántos son? ¿Eran Melchor, Gaspar y Baltasar? ¿De dónde vinieron y hasta dónde llegaron? ¿Cómo y por qué llegaron al lugar adecuado y en el momento preciso? ¿Qué momento fue ese? ¿Qué trajeron y por qué?
Estas y mil preguntas más nos pueden surgir si decidimos ponernos a investigar sobre ellos. ¿Qué es realmente verdad y que nos hemos ido inventando o imaginando con el paso de los años? ¿Qué está realmente documentado o comprobado?
Cuando hablamos de los Magos de Oriente actualmente, no les llamamos así sino Melchor, Gaspar y Baltasar o los tres Reyes Magos y no sólo eso sino que tenemos una imagen de ellos en la que Melchor se caracteriza por su barba blanca y tez pálida, Gaspar por ser castaño y Baltasar por ser negro. Ellos son los encargados de llenar de ilusiones a los niños durante la Navidad pero… al igual que es un mito el que traigan regalos a los niños la víspera de la Epifanía del Señor (fiesta de la Iglesia en la que se conmemora la venida de los Reyes para adorar al Mesías), también lo es gran parte de lo que creemos sobre ellos y, al contrario que lo primero, esto no lo sabemos.
¿Qué es exactamente lo que conocemos de los Magos de Oriente? ¿Por qué se ha llegado a estas creencias (consideradas certezas) actualmente? ¿Y dónde podemos encontrar información certera? Tan sólo un evangelista nos habla de ellos y tampoco nos dice mucho. Este evangelista es Mateo y dice: “Unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén”. (Mt. 2, 1). Después sigue con un relato de apenas doscientas palabras que narran su visita a la capital de Judea, es decir, su entrevista con Herodes, su presentación ante Jesús, la matanza de inocentes y su regreso a casa eludiendo al rey judío siguiendo el aviso de un ángel.
No habla sin embargo del número, procedencia exacta, nombres u otros datos sobre ellos. Ni siquiera dice que fueran reyes. Entonces… ¿Lo demás? ¿Nada es cierto? ¿Todo nos lo hemos inventado? No sólo tenemos referencias a ellos en el Nuevo Testamento. También mucho tiempo antes Isaías profetizó sobre la llegada de los Magos para adorar al Redentor. Encontramos también referencias a ellos en algunos Salmos y, sobre todo en el Evangelio Apócrifo del Pseudo-Mateo (XVI y XVII). Además muchos Padres de la Iglesia hablan de ellos (Catena Aurea) y también lo hace el Catecismo de la Iglesia Católica, el Magisterio de la Iglesia (Dentzinger), santos como Santo Tomás o teólogos como Ratzinger (Papa emérito Benedicto XVI) y tres místicas tras sus visiones: Anna Katherina Emmerich, Sor María de Jesús de Agreda y María Valtorta. Es con toda esta información con la que podemos dar respuesta a gran parte de las preguntas que nos surgen.

¿MAGOS O REYES?

Por lo que nos dice Mateo son unos magos (del persa “magù”, y de éste el griego “magos”) pero, eso sí, del tipo que menciona el historiador griego Herodoto (n.484-m.425 a.C.), sacerdotes de las religiones pertenecientes a la familia del mazdeísmo y zoroastrismo practicados en Persia desde el siglo V a.C. Por él sabemos también que vienen de Oriente y llegaron a Jerusalén (Antequera, L. 2010).
Es sin embargo Isaías quién habla de ellos como reyes en su libro, en el Antiguo Testamento: “Reyes serán sus tutores [los del mesías, debemos entender] y sus princesas nodrizas tuyas. Rostro en tierra se postrarán ante ti, y el polvo de tus pies lamerán” (Is. 49, 23).Es por esto que los cristianos hablamos de los Reyes Magos desde tiempos remotos, como se puede comprobar en los escritos del temprano autor Tertuliano quien, ya en su obra Contra Marción (3, 13), se refiere a ellos como reyes (fere reges, de estirpe real).
Además, en los textos proféticos de Isaías se encuentra también este fragmento llamativo por las semejanzas con las circunstancias que rodean al nacimiento del Niño. “Tú entonces al verlo, te pondrás radiante, se estremecerá y se ensanchará tu corazón, porque vendrán a ti los tesoros del mar, las riquezas de las naciones vendrán a ti. Un sin fin de camellos te cubrirá, jóvenes dromedarios de Madián y Efá”. (Is. 60, 5-6). Es por esto, además de por la costumbre relativa a los lugares de los que podían venir, que la tradición representa a los Magos viajando en camellos y dromedarios.

¿QUÉ PRESENTES LLEVARON?

En cuanto a los regalos que portan los reyes, las fuentes que tenemos coinciden en que portaban tres regalos: oro, incienso y mirra. Lo podemos observar en la Biblia tanto en el Antiguo (“Todos ellos de Saba vienen portadores de oro e incienso y pregonando alabanzas a Yahveh” (Is. 60, 6)) como en el Nuevo Testamento (“Abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra” (Mt. 2, 11)). Estos tres regalos han sido identificados con la triple condición que se da en Jesús: oro para el rey (Rey de reyes), incienso para el Dios (Sacerdote de sacerdotes), y mirra para el hombre (Hecho hombre y nacido en la pobreza). Esta relación ya se puede encontrar en los textos del Santo Padre Ireneo (n.130-m.208), quien en su obra Adversus haereses deja escrito: “Por medio de sus dones mostraban [los magos de Oriente] quién era aquél a quien se debía adorar: le ofrecieron mirra porque tenía que morir por el género humano; oro porque es rey y su reino no tendría fin; incienso porque es Dios” (3, 9).
Es por estos tres regalos, entre otras cosas, que se habla de que fue tres el número de Magos, mas no se sabe con certeza. Una pintura en el cementerio de San Pedro y San Marcelino en Roma nos muestra a dos; otra en el cementerio de Domitila, igualmente en Roma, a cuatro; un jarrón en el Museo Kircher (Florencia), hasta ocho… Además, el afirmar que fueron tres encaja con otros relatos del Antiguo Testamento.

¿CUÁNTOS MAGOS ERAN? ¿DE DÓNDE VENÍAN?

Defendiendo este número hay dos teorías muy diferentes y contradictorias entre sí: La primera teoría se basa en dos partes del Antiguo Testamento y defiende que cada mago procedía de uno de los tres continentes conocidos por el momento, atestiguando con su presencia en el portal el reconocimiento de todas las naciones hacia el rey nacido en Belén.
La primera parte, procede del Génesis (cf. Gn. 9, 18 y ss.). Los hijos de Noé, Sem, Cam y Jafet, al repoblar la tierra, totalmente deshabitada por causa del diluvio, se convierten en los patriarcas de todos los pueblos del mundo: Sem de los pueblos semitas (judíos y árabes), Cam de los camitas (negros africanos en dos palabras), y Jafet, de los jafetitas (blancos europeos). Así se asocia un rey mago a cada uno de los hijos de Noé, uno de cada raza (Antequera, L. 2010).
La segunda parte, procede de los Salmos, y allí vemos clasificados a los reyes que adoran al Mesías, de nuevo, en tres grandes procedencias: “Los reyes de Tarsis y las islas traerán tributo; los reyes de Sabá (coincide con Isaías) y de Seba pagarán impuestos, todos los reyes se postrarán ante él” (Sl. 72, 10).
Si se identifica a Tarsis con la ciudad griega del sur de España, Tartessos, y no a la asiática, Tarso, entonces nos encontraríamos con una dinastía europea (de hecho, la denominación “las islas” que le sigue en el texto es una denominación que se identifica en otros pasajes bíblicos con Europa); otra asiática, la de Sabá; y una tercera africana, la de Seba, atestiguando, una vez más, la adoración de los reyes.
Con estos argumentos y otros parecidos, parece que es Orígenes (n.185-m.254), Santo Padre de la Iglesia y uno de los tres pilares de la teología cristiana, el primero en afirmar el tres como el número de magos que visitan a Jesús. Sea como sea, la tradición aparece muy consolidada en tiempos de San Máximo de Turín (s. V) y de San Léon I Papa, personajes muy importantes en lo relativo a la tradición de los Reyes Magos (Antequera, L. 2010). Además, Excerptiones patrum, collectanea et flores, atribuida a Beda el Venerable (n.672-m.735), escrita, se cree, entre los siglos VIII y XII, también se refiere al aspecto físico de los Magos. Atribuye aspecto anciano y barba larga a Melchor (el semita); aspecto juvenil e imberbe y tez clara a Gaspar (el europeo); y aspecto maduro, y lo que es más importante, tez oscura, a Baltasar (el africano).
Sin embargo, la segunda teoría que afirma que son tres, eliminaría la anterior. Esta otra teoría defiende que eran tres Reyes también pero que se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar y eran asiáticos. Y, defendiendo esto, recurren al Evangelio Armenio de la Infancia, que dice: “Melkon el primero, que reinaba sobre los persas; después Baltasar, que reinaba sobre los indios, y el tercero Gaspar, que tenía en posesión el país de los árabes” (EvArm. 5, 10).
Nos encontramos así con una gran contradicción respecto a lo que la tradición nos enseña…Tres Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, uno europeo, otro asiático y otro africano. Si defendemos estos nombres, no podemos defender que fueran cada uno de un continente, aunque, fuera como fuere, vinieran de donde vinieran, los tres representan a todas las naciones.Isaías, por ejemplo, afirma “andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento” (Is 60) nombrando, como se ha citado antes, Madián, Efa y Sabá.
Y el Salmo 72:10 “que los reyes de Tarsis y de las costas lejanas le paguen tributo. Que los reyes de Arabia y de Sebá le traigan regalos” y 72:11 “que todos los reyes le rindan homenaje y lo sirvan todas las naciones”. Hay, sin embargo, una variación respecto a esta segunda teoría. La que aportan tres místicas; Anna Katherina Emmerich, Sor María de Jesús de Agreda y María Valtorta, que hablan de ellos en sus obras, coincidiendo, según sus visiones, en que venían de Persia, Arabia y Sabba aunque sus verdaderos nombres eran Mensor, Sair y Theokeno.
Esta segunda teoría de la que hemos hablado también se ve defendida por otros dos datos relevantes. El lugar del que parten los Magos para hacer el viaje y el lugar donde se supone, están enterrados. Y es que, más allá del impreciso “Oriente” del que habla Mateo, la tradición, con excepción de los versículos u obras de las que hemos hablado antes que defienden que cada uno procede de su reino, es unánime la creencia de que los magos hicieron el viaje juntos, partiendo de una misma base.
Aunque, eso sí, el lugar de donde partieron no se conoce realmente y respecto a este también hay varias teorías. San Justino (n.100-m.165) en su Diálogo con Trifón y Tertuliano sostiene, basándose en la naturaleza de los regalos que llevan a Jesús, que los magos procedían de Arabia. Las teorías de Clemente de Alejandría (m.215) y de San Cirilo de Alejandría, apoyándose en San Mateo que se refiere a ellos como Magos en Persia. San Máximo de Turín (s. V), sin embargo, sostiene que parten de Babilonia (Antequera, L. 2010).
Y, en cuanto al lugar donde, se supone, están enterrados, éste es la catedral de Colonia, en Alemania. Dichas reliquias habrían sido descubiertas en Persia (lugar en el que terminarían su vida los Reyes), de donde habrían sido llevadas a Constantinopla por Santa Elena, la madre del Emperador Constantino, en 326. De allí, habrían sido transportadas luego a Milán por el Obispo Eustorgio en el siglo V. Desde allí, en 1164, en tiempos del Emperador Federico I Barbarroja, por una sublevación en Milán, acabarían en Colonia, donde, en su honor, se habría construído la magnífica catedral gótica que conocemos y en la que reposan hasta el día de hoy.

¿HACIA DÓNDE SE DIRIGEN Y POR QUÉ?

Fuere como fuere, como he dicho antes, sabemos con certeza que fueron a adorar al Niño representando a toda la humanidad al igual que sabemos que los tres seguían la misma estrella, de la que también hay varios estudios y hablan tantas y tantas venerables personas (por lo que no podemos centrarnos en ello en este estudio).
La principal fuente, el Evangelio de Mateo: “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle”. (Mt. 2, 2).
Y, aunque el estudio de las estrellas se asocie con los Magos de Oriente, por su procedencia, cultura y ocupación, también se pueden encontrar referencias en algunos pasajes del Antiguo Testamento. Así, en el Libro de los Números encontramos este versículo relacionado con la estrella de Belén: “Oráculo de Balaam, hijo de Beor […] lo veo, aunque no para ahora, lo diviso pero no de cerca, de Jacob avanza una estrella, un cetro surge de Israel” (Nm. 24, 17).
A raíz, en parte del seguimiento de esta estrella y de lo poco que encontramos en el Evangelio sobre la llegada de los magos, pudiéndonos basar sólo en que gobernaba Herodes, la fecha de esta visita puede variar un periodo de dos años.
Esto explicaría que el rey Herodes mandara matar los menores de dos años no sabiendo exactamente si los magos llegaron nada más nacer el niño o poco más tarde por la estrella (Mt 2, 16), si siguieron la estrella durante los nueve meses del embarazo de María para llegar a tiempo (como dice el Evangelio de la Infancia 5, 10), desde antes, o quizás desde el nacimiento. Habiendo citado ya a Padres de la Iglesia, teólogos, Santos, Místicos, lo que dice el Magisterio de la Iglesia y, como no, la Sagrada Escritura, para dar una respuesta a las preguntas que planteamos en un principio, falta decir que afirma el Magisterio de la Iglesia pero en el Catecismo de la Iglesia Católica sobre todo esto y hablar de la repercusión de los Magos de Oriente hoy en día.

¿POR QUÉ TIENEN INFLUENCIA HOY EN DÍA?

En cuanto a la repercusión hoy en día…Los cristianos, como explica el Catecismo de la Iglesia Católica, celebramos la festividad de los Reyes Magos en la Epifanía, palabra griega que significa “manifestación” y se refiere a la manifestación de un rey, de Dios hecho hombre. Ésta se celebra desde antiguo el 6 de enero, “fiesta de la luz” en Oriente y día trece después del nacimiento (celebrado el 25 de diciembre), fecha acorde con la tesis de San Agustín sobre la visita de los Magos, desde el lejano Oriente y en representación de todas las naciones, para adorar al Salvador.
Este día además recordamos a estos Magos con unas costumbres cuyo origen se halla en el s. XIX y en el ámbito rural. Éstas consisten en traer regalos a los niños que se portan bien (como hicieron los Magos a Jesús), creyéndose ellos que son los mismos Magos quienes les premian. Además esta fiesta se celebra con cabalgatas, en las que se homenajea a los Reyes, o por lo menos esa era la intención en los inicios de dicha costumbre. Aunque es verdad que actualmente se ha paganizado de sobremanera esto, siendo ahora una fiesta comercial que deriva de esta sociedad de consumo.

BIBLIOGRAFÍA

-Antequera, L. (6 de enero de 2010). De los Reyes Magos: Un poquito de Historia. Recuperado de http://www.religionenlibertad.com/de-los-reyes-magos-un-poquito-de-historia-6350.htm

-Antequera, L. (8 de enero de 2010). De los Reyes Magos: Un poquito de Historia. 2 Recuperado de http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=6351&mes=1&ano=201021/12/14

-Aquino, Santo Tomás. Catena Aurea. PDF

Biblia Comentada por Manuel de Tuya (1965). Madrid: (3ª ed) BAC y  EDICA S.A.

-Denzinger, H. (1958). El Magisterio de la Iglesia Enchiridion Symbolorum (31ª Ed). Barcelona: HERDER.

-Gutiérrez, S. Tres místicas revelan detalles sobre los tres sabios de Oriente ¿Quiénes eran los Reyes Magos?. Semanario ALBA. PDF